Por qué los niños se orinan en la cama: psicología

Cuando llega una edad en la que el niño ya debería haber adquirido el control de los esfínteres pero sigue mojando la cama, se habla de enuresis infantil. Es un problema más frecuente de lo que la mayoría de los padres piensan, por eso no debemos alarmarnos antes de tiempo.

De hecho, la incontinencia nocturna en niños puede ser consecuencia de un simple retraso en el desarrollo, es decir, que la vejiga del niño no haya alcanzado aún su pleno tamaño. En estos casos, se suele resolver todo de forma espontánea a medida que el niño crece.

Con ello, existen casos en los que puede haber otras causas a la enuresis nocturna, que podemos dividir entre físicas y psicológicas. En este artículo vamos a tratar las del segundo grupo: descubre por qué los niños se orinan en la cama por razones relacionadas con la psicología.

Evaluación de las causas de la enuresis

En la gran mayoría de los casos, el primer profesional en examinar la enuresis infantil es el pediatra. Él será el encargado de llevar a cabo una evaluación médica con el objetivo de comprobar que no existen problemas fisiológicos causantes de la enuresis, como pueden ser los de tipo urológico o neurológico. Una vez descartados los motivos físicos en una primera exploración, el profesional podrá optar por derivar al paciente al psicólogo infantil para que sea él quien determine si las causas de la enuresis nocturna son psicológicas.

Enuresis nocturna y causas psicológicas

Dentro de las causas psicológicas de la enuresis nocturna, el problema también puede venir determinado por distintos factores. Durante la evaluación llevada a cabo por el psicólogo, este suele indagar sobre

    • Factores y cambios ambientales: identificar si se ha producido algún cambio en el entorno cercano del niño que pudiera explicar la aparición del problema. Algunos ejemplos podrían ser la muerte de un ser querido, un cambio de residencia o problemas con los amigos o compañeros de colegio.
    • Antecedentes familiares de enuresis: es importante saber si existen otros miembros de la familia que ya han pasado por ello. Es posible que estos presenten actitudes, expectativas, ideas o creencias erróneas respecto a la solución de la enuresis que podrían interferir en el tratamiento.
    • Entorno familiar: es preciso evaluar cómo es la relación del pequeño con sus padres, hermanos y demás familiares cercanos, el ambiente afectivo en casa, el tiempo que los padres dedican a sus hijos, etc.
    • Coexistencia de otros problemas psicológicos: es clave saber si el niño presenta otros trastornos como fobias (miedo a la oscuridad, a los ruidos, etc.), ansiedad, pesadillas frecuentes o depresión, entre otros. Dichos factores pueden causar la aparición de la enuresis nocturna, ya que es un trastorno con un alto grado de comorbilidad psicopatológica.
    • Tratamientos que ya se hayan llevado a cabo: en el caso de que ya se haya tratado al niño para que dejase de mojar la cama, resulta interesante saber cómo reaccionó frente a dichos tratamientos y qué hizo que no funcionaran. De esta forma, se podrán encontrar soluciones más adecuadas.

La importancia de la actitud

La enuresis infantil, sobre todo si persiste, suele ser una situación que crea malestar emocional, que puede ser manifestado como vergüenza, enfado, estrés, ansiedad, frustración o inseguridad. En ocasiones, también existe una estigmatización por parte del entorno del niño, muchas veces expresado en forma de burlas o castigos, que lo que hace es reforzar el cuadro emocional negativo del pequeño. En este contexto, la actitud de los padres y del entorno más cercano al niño que sufre pérdidas de orina es clave para la superación del trastorno.

La enuresis nocturna infantil debe tratarse con naturalidad, evitando culpabilizar al niño. En paralelo, es importante mantener una constancia en el tratamiento recomendado por los médicos y profesionales que hayan evaluado al pequeño. También es recomendable instaurar ciertas conductas que ayudarán a mitigar el problema, como hacerle ir al baño siempre antes de acostarse.

En estas situaciones es importante recordar que las braguitas y los calzoncillos absorbentes DryNites® cubren no solo las necesidades funcionales del niño sino también las psicológicas y emocionales. Son tan parecidos a la ropa interior, que los pequeños no tendrán la sensación de estar llevando un pañal, lo que aliviará su frustración porque no sentirán que siguen siendo bebés. Además, su entorno tampoco lo notará y ello les ayudará a atravesar esta situación de la forma más discreta y natural posible, disminuyendo su ansiedad.

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